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Thursday, June 09, 2005

Gracias A Borges

Cualquiera que me conozca medianamente sabe que -además de un par de cosas más en esta vida- Borges es tan sagrado para mí como una religión. Hoy más que nunca me perdí en los caminos de la narrativa de mi propia vida, encontrando tanta tristeza como cuando se acaba una canción que a uno le gusta mucho, o rompe uno sin querer algo que era lo último en su especie. Borges me rescató. Abrí "El Libro De Arena", leí, sin saber por que, el cuento "El Congreso" (De los únicos que él dice que vale la pena rescatar de su etapa de madurez), y ahí estaba, esperándome, como un Aleph en medio de un Laberinto que es una biblioteca, el sentido que salió esta vez, de esta lectura: La vida es la vida. Las Palabras (y por ende, la narrativa, lo que uno se cuenta de la vida) son las palabras. Quizas para nadie esto tenga sentido, pero para mí hace toda, toda la diferencia.
Gracias a vos, Borges. Gracias otra vez. Y para que veas que no me olvido de ti, buen ciego que lo ve todo, te dejo de regalo este fragmento, que me recordó a ti, mientras leía Palinuro de México:
"¿Cuantos años tenía yo cuando nací, abuelo? -Bueno, años no. Tenías menos de un año. Incluso menos de un mes, menos de una semana, menos de un día. Con decirte que ni siquiera habías cumplido una hora o un minuto, y ni siquiera un segundo... Pero en cuanto naciste... ¡Dios mío, en cuanto se nace el tiempo se le echa encima a uno, y ya nunca lo deja en paz a ninguna hora del día! (...) ...y mi muerte, aunque corra más rápido que Aquiles, no me alcanzará mientras esté vivo".
Quizás te hubiera dado pesadillas, a ti, ciego que viste mejor que nadie la historia de la eternidad en las manchas de los tigres. Pero quizas para purgarte de esas pesadillas hubieras escrito otro cuento, como el que hoy yo lei, y que hizo para mí la diferencia. Gracias.
Pero como ustedes, 4 o 5 muy queridos lectores vienen aquí a entretenerse, no es el punto que yo les sature de un post muy largo y serio, y quizas muy personal. Les agradezco haber prestado atención a este agradecimiento al hombre que nos dejó "Prólogos con un prólogo de prólogos", y una enorme soledad en forma de laberinto cuando se fue.

12 comments:

Morella said...

Hoy justamente escribí sobre Buenos Aires, sobre su forma de inspirar a personajes como vos.
¿Sos argentino?
¿Sabés?... Yo estudio a unas cuadras de la que fue por muchísimo tiempo la casa de J. L. Borges.
Es muy emocionante que a tu edad y con las diferencias culturales te llegue tanto.
O sea, no quiero hablar pavadas, es obvio que yo no soy cubana y me gusta Carpentier, pero el tema con vos es la nostalgia. Me mata tu nostalgia.
Te repito: ¿Sos argentino?

Anonymous said...

te quiero granfornicador

Anonymous said...

te quiero granfornicador

lil said...

no me lo esperaba nene, y sabes? es refrescante de vez en cuando saber que no soy la unica idiota que se pierde en un laberinto de palabras. tiene sentido para mi. yo tambien te quiero granfornicador.

Gran Fornicador said...

Yo igual les quiero, anónimos y Lil. Y Lil, no, no eres la única. Las palabras son cosa muy peligrosa, pueden cegar del presente, pueden marear, confundir, extraviar... lo peor es que no veo otra manera de narrar(me). Yo, todos quizas, al fin y al cabo somos palabras. Pero hay que recordar que las palabras son las palabras, y la vida es la vida.
Morella, no soy Argentino. En realidad nunca me he considerado de país alguno (o al menos no lo he hecho como fuente de orgullo o identidad), pero si me gustaría haber nacido, o conocer alguna otra parte de Latinoamerica que no sea México, es Argentina (País con tantos escritores que amo), Buenos Aires, y definitivamente, la casa de Borges. Te envidio un poco (pero con envidia de la buena). Que estudias? No se si mi edad es muy vieja o muy joven para Borges, pero desde la primera vez que lo lei me quede tan clavado que me termine el libro (segun yo solo leeria un cuento), y la noche pensando en mil cosas del libro, y el resto de la vida escribiendo sobre esos libros. Borges me hizo, en realidad. Gracias por lo de la nostalgia. Me honra con eso de que es mi tema. Repito, no soy Argentino, aunque no me molestaría haberlo sido.

Morella said...

Releo mi post y puede que haya parecido algo nacionalista... mmmmmm... pero para nada!!!
Te puse lo de si eras argentino porque, justamente, estuve hablando mucho con un mexicano de las diferentes costumbres. (Porque que las hay, las hay) y tu escrito me hizo viajar por Palermo o La Recoleta.
¿Es o no raro?
Ah! y por lo de tu tema... Hubieras sido un gran autor de tangos. (no hagas caso a los conocidos, si algún día querés escuchar buenos tangos, decime y te mando una lista)

Monica said...

Hola Gran Fornicador,

gracias por la visita a mi blog, es bueno saber que existen otros exiliados que extrañan la blanca ciudad ..
Me gusta lo que escribes, no conozco mucho a Borges (de lo poco que he leído, el Aleph me ha impactado) pero te dejo esto de uno de mis favoritos, Paz.

DESTINO DE POETA

¿Palabras? Sí, de aire,
y en el aire perdidas.

Déjame que me pierda entre palabras,
déjame ser el aire en unos labios,
un soplo vagabundo sin contornos
que el aire desvanece.

También la luz en sí misma se pierde.


Saludos!

Flectere said...

Ya sabes que a mí las palabras se me enredan como telarañas pegosteadas en los zapatos, y de ahí en las piernas y cuando me las desenredo se me quedan en la mano (y de la izquierda a la derecha, de ida y vuelta) y ovio que se me pegostean en los dedos y luego en la ropa y en el pelo y...
Palabras y moscas (para mí, el equivalente de tus palomas), miedo. Si algún día las moscas comienzan a hablar por alguna mutación causada por la iglesia católica u otro desastre de semejante magnitud, será el inicio del fin. No me queda la menor duda, el Apocalipsis llegará zumbando.

lil said...

no cabe la menor duda que las palabras son peligrosas, y flectere, estoy totalmente de acuerdo. las palabras dan miedo (las moscas solo me dan asco). pero son tan bellas que vale la pena disfrutar el apocalipsis. mr t, has hablado con sabiduria, las palabras son las palabras, aunque para mi tantas veces se conviertan en la vida.

Gran Fornicador said...

Morella, nunca tomé tu comentario como nacionalista, más bien como un bonito halago. Ojalá mi escrito me hiciera a mi viajar por Palermo y la Recoleta, dos lugares que los autores Argentinos me han inspirado mucho conocer. Me da algo de miedo, porque ya me hice una imagen tan clara de ciertos lugares que a veces no quiero conocerlos. Es como dicen, "prefiero pasar la noche pensando en ti que dormir contigo", no se. Y si, me gustaría mucho ver esa lista de Tangos (gracias por la imagen de compositor, si no me dedicara a los exilios y demas persecuciones, me hubiera gustado mucho ser compositor de tangos, claro, tambien si hubiera tenido talento musical). También podrías anexar a la lista fotos de la Recoleta, o Palermo, pero eso si, si se parecen demasiado a la realidad, trata de falsearlas para que pueda yo en paz conservar mi imagen de dichos lugares.
Saludos Monica, que bueno que te diste una vuelta por aqui, y gracias por el poema, ustedes están haciendo de este un lugar más agradable, bueno, y bello de ver. Siga extrañando Mérida, extrañe todo un poco, y recuerde que llegará el momento en que extrañe el presente.
Jajaja, Flectere, me gusta rete harto la idea de que el apocalipsis llegue zumbando, siempre me lo imaginé mucho más silencioso e inharmónico. Sea, sean las moscas. Y cuidado con las palabras, pueden hacer mucho más de lo que parece (un dia les cito a Kundera, si alguien no me gana), pueden hacer incluso mucho más que las moscas.
Lil, eso es exactamente lo perturbador de las palabras, su relación recursiva con la "realidad" y consigo mismas, o para decirlo con otras palabras menos económicas pero más claras, su infinito potencial para hacernos ver cosas que no veiamos. La vida hace a las palabras y las palabras hacen a la vida. De entre estas dos (si se puede) me quedo con la primera.
Tengo que confesarles que dudaba si permitir comentarios en este post tan serio (me da pánico). Pero me alegro de haberlo hecho.

Flectere said...

Ahí está el detalle: lo que no veíamos es precisamente lo que anuncian las moscas... esa es su contribución para la humanidad (son extremadamente importantes, aunque den asco, Lil ;) )... bueno, esa y comerse los cadáveres, jeje. Por cierto, quiero una maldita edición bien hecha (entiéndase: con el texto completo y sin hojas repetidas) de La insoportable levedad del Ser, para ya poder terminar el libro. Espero con ansias la cita de Kundera, SR.gF

fuzzy rat said...

jaja, otra victima de esos libros defectuosos, deberiamos demandar a esos bastardos!!